Trilogía de los asedios recupera tres de los títulos más imprescindibles del dramaturgo granadino José Martín Recuerda: Las arrecogías del beaterio de Santa María Egipciaca (1970), Las salvajes en puente San Gil (1961) y La llanura (1947). Tres piezas para disfrutar del talento más significativo de su teatro: la capacidad de construir personajes femeninos de una valentía, una grandeza y una vitalidad que rivalizarían con las heroínas clásicas.
Antonio Sánchez Trigueros define de este modo el genio creador del autor andaluz: “dramaturgo insobornable, batallador incombustible, escogió el camino más difícil, el del inconformismo permanente, el de la acusación directa, el de no vacilar en el empeño de señalar con el dedo los problemas más agudos y graves de nuestra sociedad”.
José Martín Recuerda (Granada, 1922-2007) fue un creador tan singular y genuino que alumbró su propia concepción estética y existencial bajo lo que se catalogó como “teatro iberista” o “iberismo”. Su apasionada y obsesiva dedicación dramatúrgica abarcó más de seis décadas, en las que recibió algunos de los premios, reconocimientos y galardones más importantes del panorama escénico nacional por una producción dramática muy prolífica y, sobre todo, muy personal, que ha llevado a las principales figuras de nuestro teatro a escenificar y protagonizar sus obras.
Fue implacable con la hipocresía y la mediocridad espiritual de la sociedad de su época. Y denunció sin atenuantes la falta de libertad y la mezquindad que atenazaba a España, tal vez por eso compuso un ramillete de personajes, individuales y corales, de una rebeldía suicida y una determinación conmovedora. Tal vez por eso padeció la censura y el hostigamiento del franquismo.
El teatro de Martín Recuerda, de insobornable coraje estético y ético, forma parte por derecho propio del olimpo teatral contemporáneo.